16 de abril de 1961: Fidel define el carácter socialista de la Revolución Cubana
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Autor : Gislania Tamayo Cedeño
Publicado : 13/02/2014

El domingo 16 de abril de 1961 la sociedad cubana, amaneció intolerante por el criminal bombardeo de aviones enemigos disfrazados con la insignia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) a los aeropuertos de Ciudad Libertad, la base aérea de San Antonio de los Baños y el aeropuerto de Santiago de Cuba, hoy aeropuerto Internacional Antonio Maceo.

 

La acción fue auspiciada por la mafia anticubana por órdenes de Washington para destruir la defensa aérea, y a la vez hacer creer a la opinión pública internacional que en la Isla tenía lugar una rebelión interna, para esto, uno de los aviones camuflados con las insignias de las FAR, aterrizaría en Miami validando la hipótesis de la deserción y rebeldía de los pilotos cubanos. Como resultado de tan bochornosa acción murieron siete personas y hubo varias decenas de heridos.

 

La cínica agresión suscitó que los cubanos se unieran más a la Revolución y a su Comandante en Jefe Fidel Castro, hecho que se evidenció en la rápida y espontánea movilización del pueblo para rendir tributo a los caídos y adoptar medidas defensivas, como preámbulo de una agresión a mayor escala.

 

Conmovedora resultó la acción del joven artillero Eduardo García Delgado, defensor de Ciudad Libertad, quien moribundo sacó fuerzas y lucidez para escribir con su sangre el nombre de Fidel.

 

Al mediodía del 16 de abril el sepelio a lo largo de la Calle 23 del Vedado, en La Habana, resultó sorprendente. Un pueblo entero siguió el cortejo fúnebre de las víctimas del vandálico crimen; desde los balcones las banderas cubanas, los rostros serios y las flores lanzadas al paso de los siete coches luctuosos marcaban con su paso lento una silenciosa marcha.

 

Aquella multitud de pueblo se detuvo en la esquina de 23 y 12, ante una improvisada tribuna, donde Fidel Castro despidió el duelo de los caídos. Desde allí se hizo una afirmación histórica: se declaraba el carácter socialista de la Revolución Cubana.

 

«Porque lo que no pueden perdonarnos los imperialistas -afirmó- es que estemos aquí, lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba». 

 

Y añadió: «Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices, ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propia narices de los Estados Unidos! […]».

 

Los fusiles en alto, sostenidos por los brazos del pueblo trabajador demostraban, en una escena inolvidable, la voluntad popular para resistir y defender a cualquier precio la Patria y el socialismo.

 

Fidel Castro, cual genio político, descubrió que ese era el momento para definir las profundas transformaciones ocurridas en Cuba, y no podía ser de otra manera. 

 

Estaba claro que la independencia, la soberanía y el derecho a labrar su destino eran inseparables. Solo la liberación social sería capaz, en las condiciones de Cuba, de garantizar la emancipación nacional, y eso únicamente podía ser la obra de una Revolución «de los humildes, con los humildes y para los humildes », como finalmente pudo precisar varios minutos después el Comandante en Jefe.

 

Tomado de http://www.lademajagua.co.cu

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