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Autor : Ángel Guerra Cabrera
Publicado : 13/02/2014

La gesta alfabetizadora cubana constituyó uno de los movimientos de masas más abarcadores y promotores de la educación política de un pueblo que se hayan llevado a cabo. En un estimado conservador puede afirmarse que algo más del 65 por ciento de la población estuvo estrechamente vinculada de una u otra forma a la Campaña Nacional de Alfabetización (CNA).

 

Es muy fácil comprenderlo si a las cifras expuestas en la primera parte de este artículo añadimos las decenas -o cientos- de miles de activistas de las Comisiones de Alfabetización en las instancias nacional, provincial y municipal. Eran miembros de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, las organizaciones estudiantiles, femeninas, campesinas, barriales, profesionales, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y de las  Organizaciones Revolucionarias Integradas(ORI), nombre que recibía entonces el partido dirigente de la Revolución.

 

Debe considerarse, además, la absorción por sus compañeros de las labores que dejaban en los centros de trabajo los 15 000 brigadistas obreros «Patria o Muerte» movilizados como refuerzo en los tres meses finales de la campaña. Fidel Castro, estratega de todos los grandes movimientos de masas de la Revolución Cubana y sistemático impulsor de la campaña de alfabetización, afirmó: «No hacían falta tantos recursos económicos, muy pocos recursos económicos. Hacían falta recursos humanos, y las naciones tienen grandes recursos humanos, pero sólo las revoluciones pueden movilizar todos los recursos humanos de un pueblo».

 

La Revolución Cubana alfabetizó hasta diciembre de 1961 a 807 mil 212 ciudadanos pues 100 mil ya habían sido liberados de ese flagelo durante la guerra de liberación y los años 1959 y 1960, como señaló entonces el ministro de educación Armando Hart Dávalos en el informe final de la CNA. Hart supo interpretar cabalmente las concepciones de  Fidel y de Martí sobre la educación y las aplicó y desarrolló con enorme creatividad. Fue el artífice de la gran revolución educacional y cultural que se venía gestando desde enero de 1959 en el ministerio a su cargo […].

 

Uno de los grandes méritos de la Revolución Cubana en sus primeros años es haber sido capaz de conducir simultáneamente a la alfabetización y, en perfecta sincronía con ella, otros grandes movimientos de masas como las trasformaciones agrarias, la organización y funcionamiento -sin refacciones- de la industria socialista y la creación de un gran ejército popular capaz de derrotar y disuadir al enemigo imperialista. Estudiar cómo esto fue posible en las difíciles condiciones de penuria de cuadros calificados, constantes agresiones terroristas y bloqueo yanqui puede aportar valiosísimas claves para realizar con éxito las transformaciones que actualmente implementa Cuba.

Tomado de Cubadebate

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