Principales etapas del fenómeno de la emigración en Cuba a partir de 1959.
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Autor : Mairim de Vales Fernández y Daymette Montenegro Morales
Publicado : 12/02/2014

La emigración internacional que se produjo después de 1959 desde Cuba se concreta en etapas o ciclos, con flujos que se diferencian en el orden cualitativo y cuantitativo, de acuerdo con sus rasgos sociodemográficos y motivaciones. Existe una diferencia significativa entre la emigración que tiene lugar entre 1959 y 1962, e incluso hasta 1965, y el resto de las oleadas. Así, los primeros emigrantes se autodefinen como exiliados, se dirigen principalmente hacia los Estados Unidos, bajo su política de estímulo y recepción favorecida, y reciben los impactos directos de la acción de la política migratoria de Cuba, en particular su carácter defensivo y restrictivo. Tal problemática impacta al resto de las oleadas hasta el presente. Existen varias periodizaciones de los flujos migratorios desde Cuba hacia los Estados Unidos a partir de 1959 realizadas por autores de Cuba y el exterior. En ellas se toman en cuenta elementos históricos, sociodemográficos y políticos, al vez que se distribuyen las cifras de  migrantes por etapas.

 

El triunfo de la Revolución Cubana significó una ruptura de los componentes migratorios tradicionales, cobrando un protagonismo central los elementos políticos y económicos motivados por la propia evolución del proceso revolucionario, y por la contradicción entre Estados Unidos y Cuba, atizada por el hegemonismo y la intolerancia norteamericana. Tales rasgos se reflejan en la historia migratoria a partir de enero de 1959, caracterizada por el predominio preponderantemente político, económico o la conjunción de ambos, determinado por el carácter de las tensiones políticas. Este proceso transcurre desde la primera oleada migratoria al triunfo de la Revolución, integrada por aquellos cubanos vinculados directamente en el plano político, militar y también económico a la dictadura batistiana.

 

Un factor importante en el análisis de las variaciones del patrón migratorio externo de Cuba radica en que el principal país receptor de su emigración, también es el contrario antagónico e irreconciliable enemigo del proyecto político y social que define a la Revolución Cubana a partir de 1959. De ahí la existencia de un elemento adicional, la politización de la problemática migratoria y la ubicación de este tema dentro del conflicto bilateral entre los Estados Unidos y Cuba, a partir de su utilización como parte de la sistemática agresión de las administraciones estadounidenses contra la revolución. La mayor de las Antillas pasa a integrar el contenido de una política que se desarrolla desde la década de los cincuenta, para beneficiar bajo la condicionante de «refugiados» a los inmigrantes de los países del entonces campo socialista. Se aplican políticas de recepción, estímulo y restricción selectiva de los cubanos, acordes a diferentes etapas de la relación antagónica entre los dos países, a la situación interna de la sociedad cubana y a las tendencias y prioridades de la política inmigratoria norteamericana.

 

La evaluación en la emigración cubana del posible retorno a Cuba y las condiciones que deben existir para que se produzca, muestra que el 40% lo haría si se produce una mejoría económica, o no logran realizar sus proyectos de vida en el exterior. En el caso del tema político, el 80 % de los sujetos para los que el retorno no estaba descartado, lo harían sin otorgar un peso de significación a los posibles cambios en el sistema político del país.[1]

 

Para la mayoría de los ejercicios de periodización de la emigración desde Cuba, debe tomarse en cuenta la situación interna del país emisor; comprenderla en los ricos y difíciles procesos que se producen a partir de la instauración del poder revolucionario, […] en perenne contradicción con la potencia del norte y sus planes agresivos y desestabilizadores. Los cambios de forma de propiedad, la búsqueda de vías de organización y desarrollo de la economía cubana y de la sociedad, la instauración del modelo soviético, la crítica a este modelo, el momento del derrumbe del campo socialista y la desaparición de la URSS constituyen elementos cardinales en este sentido.

 

Como ya se mencionaba anteriormente, desde 1959 y en consecuencia con los elementos de politización e ideologización que asumió el tema migratorio entre los dos países, al acto de emigrar desde la isla se le otorgó el significado de «abandono de la Patria», y por ende, asumió diferentes niveles de estigmatización acordes con el momento inicial del proceso revolucionario, que se mantuvieron durante toda la etapa que se evalúa, en particular en la definición de una emigración sin retorno definitivo.

 

El no retorno definitivo para el que emigra, tipifica al proceso migratorio cubano, e influye de manera significativa en la decisión de emigrar, provoca la ruptura abrupta de lazos familiares y promueve factores condicionantes para futuras migraciones.

 

Tomado de fragmento tomado de Cine y emigración.: Una aproximación a su representación social, Universidad de La Habana, Facultad de Comunicación, tesis de Licenciatura, La Habana, junio 2010.



[1] Datos ofrecidos por el Centro de Estudios sobre Migraciones (CEMI), Universidad de La Habana.

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