Interioridades de las ciberagresiones contra Cuba
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Autor : Cubacusa
Publicado : 12/02/2014

Dentro de la guerra mediática contra Cuba, que forma parte de una guerra mayor por parte tanto del gobierno de Estados Unidos como del gran poder económico y político mundial, uno de los peones que se utiliza es la llamada ciberdisidencia o lo que en Cuba denominamos «cibermercenarios», que son una serie de personas bloggers que responden a la ideología fundamental del sistema capitalista y persiguen los mismos objetivos del gobierno norteamericano, desestabilizar el país y derrocar la revolución.

 

La administración Obama ha aprobado millonarios fondos dirigidos a fomentar el cibermercenarismo en la isla; difamar sobre Cuba a través de las tecnologías de la comunicación, así como conformar plataformas digitales diseñadas expresamente para evadir el control del Estado cubano.

 

Estos cibermercenarios han conformados espacios en los llamados blogs contestatarios dentro de las diferentes plataformas de Internet y con un jugoso apoyo financiero desde el exterior, se presentan «como luchadores por la libertad de expresión en el ciberespacio».

 

Bajo esta estrategia injerencista, es «legal» para el Ejecutivo estadounidense fabricar «ciberdisidentes» o mercenarios virtuales orientados a difundir mensajes manipulados o realizar llamamientos a la desobediencia civil en Cuba, empleando plataformas como Twitter, Facebook, blogs y otras.  Ante esta hostilidad permanente, no se descarta que en el futuro inmediato se incremente las acciones subversivas hacia la isla con el empleo de las tecnologías, e incluso se generen acciones de ciberguerra.

 

La ciberguerra es potenciada por el imperialismo para subvertir a otras naciones, convirtiendo a Internet en un campo de batalla, donde se emplean como armas las herramientas informáticas, las computadoras y las redes digitales. En ese esquema, la estrategia subversiva no es secundaria, sino la antesala de la guerra frontal en la que intervienen las armas y que siempre comienza con la fabricación de los pretextos para la invasión. Contra Cuba se materializa a través de la propagación permanente en la web de contenidos contrarrevolucionarios por mercenarios en la isla o individuos y organizaciones anticubanas radicadas en el propio territorio estadounidense y en países aliados de Europa.

 

En el año 2011 los medios informativos cubanos pusieron al descubierto los planes del IRI[1] dirigidos a entregar equipos de comunicación a personas en la isla y crear plataformas digitales «independientes» con el objetivo de «romper» el supuesto bloqueo informativo; incrementar el acceso y el flujo de información sobre «democracia, derechos humanos y la libre empresa hacia, desde y dentro de Cuba, a través de acceso sin censura a Internet», particularmente a partir de proveer tecnología de punta capaz de evitar las «restricciones del gobierno cubano»[2], nada más parecido a un intento de desestabilización interna al estilo de lo ocurrido en naciones de África del Norte y Medio Oriente o la fórmula empleada recientemente contra Libia.

 

En los últimos años el IRI (por solo mencionar una institución al servicio de imperio) ha financiado contratos para el mantenimiento y apoyo de proyectos tecnológicos en Cuba, de carácter injerencistas. Estos cubren el viaje, costos de consultoría, hardware y hospedaje de administradores de redes, servicio de telefonía móvil y el apoyo a la conformación de páginas web por blogueros al servicio de Washington.

 

El 21 de marzo de 2012 se desarrolló en la sede de la  Heritage Foundation, con el copatrocinio de Google Ideas, la mesa redonda  denominada  «Cuba necesita una revolución (tecnológica): cómo Internet puede descongelar una isla congelada en el tiempo», en la cual se debatió la estrategia a seguir para promover la contrarrevolución cubana a través de un mayor uso de Internet.

 

A este encuentro asistió la flor y nata de los enemigos más recalcitrantes de  Cuba: nombres muy conocidos dentro de la ciberdisidencia como Daniel Fisk, Vicepresidente del Instituto Republicano Internacional; Roger F. Noriega, miembro del Instituto de Empresas Americanas; Mauricio Claver-Carone, Director de U.S.-Cuba Democracy PAC; y Carlos Saladrigas, co-presidente del Cuba Study Group, entre otros.

 

Algunas de las recomendaciones de allí emanadas fueron: ampliar la conexión a Internet que le proporciona la SINA a los cibermercenarios y contrarrevolucionarios cubanos y «alentar» a países aliados de EE.UU. a hacer lo mismo, explorar las infinitas opciones que da la tecnología Wifi para dar acceso a Internet inalámbrico a miembros de la contrarrevolución interna, y por último incrementar la entrega de equipos sofisticados de telecomunicaciones a estos personajes, así como el apoyo financiero. Fue una  verdadera  conspiración de la ultraderecha norteamericana y cubanoamericana.[3]

 

En este encuentro participó e hizo uso de la palabra el senador de origen cubano -americano Marcos Rubio, quien expresó que el acceso a  Internet de manera ilimitada por la «población cubana» provocaría la caída inmediata del gobierno cubano, apoyando también que se incrementara el uso de los servicios que brinda la red de redes para promover el derrocamiento de la Revolución cubana, al tiempo que defendió el bloqueo establecido contra Cuba.

 

Rubio,  estrella naciente del Tea Party, no explicó cómo resolvería el tema del acceso ilimitado de los cubanos a Internet sin levantar el bloqueo a Cuba.  Sin embargo, quedó  claro que no sería por la vía comercial, sino por la vía de los  abastecimientos clandestinos y el «efecto contagio» que imaginan podrían lograr en Cuba, especialmente en su juventud.

 

En marzo del 2012 Reporteros sin Fronteras incluyó a Cuba nuevamente en listado de los países que temen a Internet, el cual incluye a más de 60 países entre los que se encuentran Irán, Siria, China, Birmania, Arabia Saudita, Vietnam, etcétera.

 

La administración Obama solicitó al Congreso como parte del presupuesto  del año fiscal 2012 un monto financiero ascendente a 62,2 millones de dólares para ser destinados a la subversión ideológica contra Cuba. Esta cifra constituye un incremento del 34 por ciento en relación al año anterior.

 

En la actualidad dicha administración continúa desconociendo y manipulando y acusa a nuestro país de limitar el acceso libre de la población a la internet. Por otra parte abastece, financia y estimula a los cibermercenarios y ciberdisidentes, manipula la información sobre Cuba en la red, limita el acceso a las tecnologías, el acceso a la red de redes y bloquea los espacios creados por Cuba  para difundir su realidad.

 

Un ejemplo representativo de este último tipo de acción es el cierre de la cuenta en Youtube  del sitio oficial Cubadebate, realizado en enero de 2011, bajo el pretexto de una supuesta infracción de derecho de autor, en un video sobre Luis Posada Carriles.

 

Entre otros argumentos, se prohíbe el acceso de Cuba a estas tecnologías bajo un pretexto tan burdo e inconsistente como la eventual posibilidad de que Cuba las use para desarrollar una guerra asimétrica contra EE.UU.

 

Mientras las transnacionales de las telecomunicaciones aumentan su poderío económico vendiendo todo tipo de artefactos y haciendo negocios con la ciberseguridad, en la lógica social crece la capacidad de interacción civil, cierta independencia de los medios tradicionales y un renovado poder contracultural.

 

Bajo el paraguas de la ciberguerra se incluyen experiencias que no tienen que ver necesariamente con agresiones militares y que han existido siempre, como el espionaje, la delincuencia, la subversión, la propaganda sucia y el control social.  La Internet -columna vertebral del ciberespacio- es solo una extensión simbólica de la realidad. Por tanto, ante los hechos que allí se expresan hay que aprender a lidiar primero con los fenómenos del mundo físico para entender las sombras que este proyecta, o de lo contrario podríamos terminar creyéndonos que es legítimo dispararle un misil al ladrón de una caja registradora.

 

En la actividad ideológica es donde más acciones subversivas e injerencistas se han organizado y ejecutado contra Cuba. CubaNet, uno de los primeros sitios web creados para sembrar propaganda anticubana en Internet, ha recibido en los últimos años más de 2 millones de dólares. La investigadora y escritora Eva Golinger, ha revelado que documentos desclasificados bajo la Ley de Acceso a la Información (FOIA, por sus siglas en inglés), incluyen contratos originales entre la USAID y la organización CubaNet y demuestran un patrón de financiamiento que aumenta y se intensifica cada año en su esfuerzo de promover información distorsionada sobre Cuba – todo con la intención de provocar una «transición a la democracia», o un «cambio de régimen», en la isla caribeña.

 

En diciembre del 2008 el Departamento de Estado de los Estados Unidos creó  la Alianza de Movimientos Juveniles (AYM) para orientar la labor de las juventudes  en la tarea de derrotar regímenes de países no subordinados a sus intereses, sin que apareciera la mano de Washington, a través del uso de las nuevas tecnologías de la informática y las comunicaciones, asociando a estos fines  a CNN, Youtube, Google, Facebook, Jet Blue, etcétera. En su evento del 2009 contó con una oradora de lujo, vía Internet, la secretaria de Estado Hillary Clinton.[4]

 

Por tanto, a la ciberguerra, en el sentido militar o social del término,  solo se le puede oponer la ciberdefensa activa, un concepto que tenemos que acabar de articular sin retóricas y sin ingenuidades, con la certeza de que no se podrá superar el modelo imperial en estas nuevas circunstancias desde la ignorancia o el prejuicio.

 

Solo el conocimiento nos dará las alternativas y los instrumentos liberadores en escenarios que hay que estudiar para poder comprenderlos, en los que tenemos que estar presentes para llegar a saber cómo funcionan y para transformarlos. Es en ese espacio y no en otro donde debemos elaborar un pensamiento revolucionario que refuerce los lazos de interacción y colaboración con los que ya están ahí y se oponen por distintas vías a la locura posmoderna de la conciencia teledirigida y a la evangelización digital, que pretende hacernos creer que un software es una red social, que una cosa es un ser humano.

 

Nuestras luchas necesitan análisis de los muchos factores y dinámicas que transforman la red permanentemente. Necesitamos identificar con agilidad las acciones del enemigo, modelar las alternativas y dotar a nuestros movimientos de un instrumental científico que nos permita pasar a la ofensiva. Ese esfuerzo tiene también que dar garantías de seguridad a nuestros movimientos en la red y establecer sinergias con los expertos informáticos, cada vez más criminalizados y obligados a formar parte del gobierno mundial y de sus sistemas de vigilancia y control.

 

Después de este análisis, es indudable que Cuba figura como un blanco seguro dentro del esquema de subversión, delito electrónico y ciberguerra patrocinados por Estados Unidos.

 

 

 



[1] Instituto Republicano Internacional, nacida en 1983 bajo el auspicio del entonces presidente Ronald Reagan

[2] Documentos desclasificados bajo la Ley de Acceso a la Información (FOIA, por sus siglas en inglés), evidencian que la USAID ha invertido más de $2.3 millones de dólares para diseminar propaganda sucia contra Cuba y financiar periodistas dentro de la isla desde el año 1999/ Eva Ginger/ Documentos recientemente desclasificados bajo la Ley de Acceso a la Información (FOIA, por sus siglas en inglés), evidencian que la USAID ha invertido más de $2.3 millones de dólares para diseminar propaganda sucia contra Cuba y financiar periodistas dentro de la isla desde el año 1999.

[3] Siempre se basan en el mito de que a nuestro pueblo se le obstaculiza el acceso a Internet pero no reconocen que dicho acceso es negado por las mismas leyes del injusto bloqueo que restringen nuestro acceso a Internet a pesar de que los cables submarinos de fibra ópticas (propiedad de compañías norteamericanas) pasan muy cerca de nuestras costas y solo nos permiten una dirección de Internet de tipo B y se nos obliga a utilizar un ancho de banda y conexión satelital, resultando el servicio muy caro y lento

[4] Para más información ver Eva Golinger y  Jean Guy Allard: USAID, NED, CIA La agresión permanente. [faltan el resto de las referencias del libro], consultado desde la dirección URL: www.minci.gob.ve  , o  publicaciones@minci.gob.ve

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