El bloqueo y la salud pública en Cuba
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Autor : Cubacusa
Publicado : 19/02/2014

El bloqueo económico impuesto a Cuba por el Gobierno de Estados Unidos ha afectado de manera especialmente sensible la salud del pueblo cubano, esfera en la cual ha manifestado también con mayor nitidez su naturaleza genocida.

 

Cuba se ha visto imposibilitada de adquirir en Estados Unidos y en empresas subsidiarias radicadas en terceros países, medicamentos, equipos y material de uso médico que son producidos exclusivamente por empresas estadounidenses  y resultan imprescindibles para la preservación de la vida humana. No es posible para Cuba importar ni siquiera una aspirina de Estados Unidos, o de cualquier otro país si es producida por una filial norteamericana.

 

En 1959, más de un 80 por ciento de los medicamentos, reactivos, material gastable, instrumental médico y materias primas farmacéuticas de que disponía el país, procedía de firmas extranjeras, principalmente norteamericanas. El bloqueo de Estados Unidos, que incluye los medicamentos y suministros médicos, ha obligado a adquirir estos insumos en otros mercados a un costo superior que se estima en el orden del 20 al 30 por ciento adicional. Esta diferencia de precios ha significado erogaciones en exceso calculadas en más de 550 millones de dólares.

 

El incremento de la distancia de los nuevos mercados suministradores ha determinado un aumento de aproximadamente un 50 por ciento de los gastos de transportación de los suministros médicos hasta Cuba. Se ha estimado de manera conservadora que estos incrementos provocados por el bloqueo han causado al país erogaciones adicionales por valor de 105 millones de dólares. Por otra parte, ha sido necesario adquirir volúmenes superiores de suministros, lo cual determina a su vez mayores inversiones en facilidades de almacenamiento y afectaciones financieras por el aumento de inventarios, recursos inmovilizados y pérdidas.

 

Un caso de gravísimas consecuencias por la aplicación del bloqueo ocurrió en 1981 cuando se desató en el país una epidemia de dengue hemorrágico que afectó a más de 300 mil personas y provocó la muerte de 158 personas, incluidos 101 niños menores de 15 años. Sobre este episodio de la guerra biológica contra Cuba se volverá más adelante en la presente demanda. En este momento lo que cabe resaltar es que, durante la epidemia, el Departamento de Estado de los Estados Unidos, en aplicación de los preceptos del bloqueo, demoró la autorización para la venta y envío a Cuba de los insecticidas específicos para atacar el vector identificado de la enfermedad, así como los aspersores de fumigación que debían utilizarse. Cuba tuvo que adquirirlos en terceros países a un costo adicional de varios millones de dólares y con una crucial demora en su llegada al país, que sin duda fue un factor importante en muchas de las muertes ocurridas.

 

En 1990 se registraron en Cuba los primeros casos de una forma de neuropatía que llegó a convertirse en epidemia a partir de 1994 con la declaración de un promedio de 2 mil casos anuales. Los estudios sobre la etiología de esta enfermedad demostraron de manera inequívoca el papel desempeñado en su aparición y extensión por el estado nutricional de la población y sus carencias vitamínicas, como quedó en evidencia además por la respuesta positiva lograda con la distribución masiva de suplementos vitamínicos. Es obvio que la causa principal de los problemas relacionados con el estado nutricional de los cubanos no es otra que el bloqueo económico de Estados Unidos, uno de cuyos objetivos principales es precisamente rendir por hambre al pueblo cubano. El costo global para el país de la epidemia de neuropatía se ha estimado en 208,7 millones de dólares, de los cuales 165,9 millones corresponden solamente a los gastos incurridos para la fabricación y distribución gratuita a toda la población del suplemento vitamínico.

 

La guerra económica decretada por el Gobierno de Estados Unidos contra Cuba ha infligido graves daños al sistema nacional de salud en Cuba, al entorpecer la adquisición de tecnologías, piezas de repuesto de equipos, instrumental, medicamentos, materias primas, reactivos, medios de diagnóstico y de tratamiento. La necesidad de efectuar un cambio total de los suministradores norteamericanos de los cuales el país adquirió históricamente estos recursos, obligó entre otras cosas a la reposición tecnológica y a la recapacitación profesional y técnica. Para la industria farmacéutica representó el desarrollo de nuevas formulaciones, envases y procesos tecnológicos adaptados a las especificaciones de las materias primas diferentes, con el consiguiente encarecimiento de los costos de producción. Los gastos extraordinarios y pérdidas ocasionadas por el obligado cambio de mercados suministradores se ha estimado en unos 1 000 millones de dólares.

 

Los efectos del bloqueo se han manifestado también de forma negativa en la eficiencia de un grupo de programas de atención a pacientes con enfermedades crónicas, como resultado del deterioro tecnológico y las dificultades para la sustitución del equipamiento instalado y la adquisición de reactivos para diagnóstico y medicamentos para tratamiento. Estos efectos son más evidentes en los casos de los programas para la atención al paciente renal crónico, el de cirugía cardiovascular, el de oftalmología, cirugía oftalmológica y microcirugía y el de control del cáncer. En todos estos casos, el bloqueo limita las posibilidades de supervivencia de los pacientes cubanos, prolonga o incrementa innecesariamente sus sufrimientos y aumenta los costos de atención.

 

Entre otras afectaciones no cuantificables del bloqueo norteamericano en la esfera de la salud pública, pudieran mencionarse la imposibilidad para el país de la adquisición de material bibliográfico y de información científica en materia de ciencias médicas, así como las dificultades para la participación de profesionales cubanos en cursos, conferencias, eventos y otras formas de intercambio y actualización de conocimientos. Por último, el estímulo al éxodo de profesionales y técnicos ha sido particularmente intenso en el caso de los médicos y personal de la salud en general.

 

Los efectos del bloqueo sobre el sistema de salud pública cubana mencionados en este documento, constituyen solo una muestra parcial de las afectaciones totales sobre este sector. En esta esfera, obviamente, más allá de los daños materiales y los perjuicios económicos, las consecuencias del bloqueo de Estados Unidos son mucho más sensibles, ya que afectan directamente la salud e incluso la vida misma de los ciudadanos, sobre todo de los grupos poblacionales más vulnerables, como son los niños, las mujeres embarazadas, los ancianos y los enfermos.

 

Fragmento tomado de la Demanda del pueblo de Cuba al gobierno de Estados Unidos por daños humanos, Editora política, La Habana, 1999.

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