La mujer: un blanco de la guerra sucia
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Autor : Pedro Etcheverry Vázquez
Publicado : 19/02/2014

El terror no distingue sexos, pero cuando una mujer se convierte en víctima, el dolor es más intenso, se multiplica y su huella es imborrable. El terrorismo engendrado por el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba no ha hecho excepciones.

 

El 21 de octubre de 1959, dos aeronaves procedentes del territorio norteamericano ametrallaron La Habana, con un saldo de 2 muertos y 45 heridos, entre estos Noemí Fonseca, Lucía Pérez, Juana Rosa Pich, Delia Castellanos, Georgina Rosén, Georgina González y Celia Acosta. El 4 de marzo de 1960 durante la explosión del vapor francés La Coubre, perdieron la vida 101 personas y más de trescientas resultaron heridas. Hubo más de 15 mujeres lesionadas, incluyendo transeúntes y vecinos. La alumna del Instituto de La Habana, María N. Díaz Inerarity, de 16 años, que en ese momento cruzaba la bahía en la lancha de Casablanca, recibió tal impresión por aquella terrible explosión, que ese mismo día fue ingresada en un hospital, donde falleció algún tiempo después de un ataque al corazón.

 

Un programa de acción encubierta del gobierno norteamericano en 1960, promovió la contrarrevolución interna en las ciudades y el fomento de alzamientos armados en zonas rurales.

 

El 10 de octubre de 1960, una banda de alzados disparó contra un vehículo civil en el kilómetro 87 de la Carretera Central, en Matanzas, causándole la muerte al niño Reynaldo Muñiz-Bueno Machado, de 22 meses y heridas a la madre Haydée Machado Reyes.

 

El 28 de febrero de 1961 miembros de organizaciones terroristas colocaron una bomba en la escuela de secretariado Nobel Academy, de La Víbora. La profesora de inglés Yolanda Morales Cepeda, de 36 años y las alumnas María Echaniz, Silvia Sánchez Rodríguez y Sonia Brito, de 18 años, resultaron heridas. El 13 de abril otra organización terrorista colocó una petaca incendiaria de fabricación norteamericana en la tienda especializada El Encanto, en La Habana, que quedó destruida a causa del fuego. En este hecho perdió la vida la trabajadora Fe del Valle y resultaron lesionadas 18 personas, entre ellas Mirta Navarrete, de 43 años, Hilda Ruiz, de 34, y Josefina Seijoó e Isabel Tapia, de 20.

 

La invasión de Playa Girón en abril de 1961 le quitó la vida a Cira María García Ruiz, Dulce María Martí Angulo, de 15 años, Juliana Montano Gómez y Pascuala María Ortiz Suárez, esta última de 54 años, por el único «delito» de vivir en aquella comunidad. El 28 de mayo, en el cine Riesgo, de Pinar del Río, un grupo de contrarrevolucionarios provocó un incendio. Unos 26 niños y 14 adultos sufrieron heridas. Entre estos la joven Elsa Dubé de 25 años de edad. Alrededor de la una de la mañana del 26 de junio una banda de alzados atacó la vivienda de Félix González Machado y Nicasia Sánchez Martínez en el poblado de Pedrales, en Candelaria, Pinar del Río, y a pesar de que la mujer y sus tres hijas estaban heridas, esta familia campesina se enfrentó a tiros con sus agresores y los obligó a retirarse.

 

El 29 de junio de 1961 resultó herida Ana Ofelia Rodríguez Fernández, por la explosión de un artefacto colocado en el estacionamiento de autos del edificio del Retiro Odontológico, en el Vedado. El 6 de julio cerca de las 10 y 30 de la noche, una banda de terrorista atacó la vivienda de Gregoria Suárez Cas­tañeda, de 58 años de edad, en Las Cañas, Artemisa. La señora resultó herida. El 20 de octubre en la calle Concordia, en Centro Habana, estalló un artefacto explosivo que le causó heridas a Juana María Borrego. El 15 de diciembre, en Quemado de Güines, Las Villas, un grupo de alzados atacó una vivienda campesina. Cira García O´Reilly, que colaboraba con la Campaña de Alfabetización, resultó herida.

 

Durante el año 1962 continuaron los actos terroristas como parte de la Operación Mangosta, dirigida desde la Casa Blanca, en Washington. A mediados de abril, un artefacto explosivo detonó en la vía pública, recibiendo heridas María Cabrera García. El 11 de mayo otra banda de alzados atacó una vivienda en el Escambray y causó heridas a Adela Niebla Santos y Bertila Hernández Niebla. A las ocho y treinta de la noche del 2 de julio, en la finca San José de Altamira, del barrio Manacal, en el Escambray, una banda terrorista asesinó tres personas, incluyendo a Ana Romero Santander, de 50 años. Fueron brutalmente golpeadas Vicenta Rojas y sus hijas menores Paula y Teodora Romero. En las primeras horas de la noche del 21 de julio, estos bandidos atacaron la cooperativa Patricio Lumumba, en el barrio de Magua, asesinando al administrador Fidel Claro Álvarez y su esposa María de la Caridad Luis Perera, de 46 años. En ese hecho fueron heridos dos niños, y el campesino Arsenio Rodríguez Antúnez y Antonia Cantero Veitía. El 30 de noviembre de 1962, otra banda de alzados atacó un vehículo civil en la finca Pinillos, barrio Murga Sinú, en Jagüey Gran­de, resultando herida Zunilda Morejón Morejón, de 22 años. El 24 de enero de 1963, en la finca La Candelaria, del barrio Galeón, municipio de Bolondrón, en Matanzas, otra banda atacó una vivienda con un saldo de dos niños muertos y dos heridos. La madre Nicolasa Díaz Rodríguez fue herida.

 

El 13 de noviembre de 1965, Rosa Reyes Almaguer fue herida cuando una lancha pirata procedente de la Florida disparó contra el litoral habanero en el tramo comprendido entre el Hotel Riviera y el Acuario Nacional.

 

Durante la década de los setenta se recrudeció la escalada  de agresiones terroristas contra representaciones cubanas en el exterior. En horas de la tarde del 5 de febrero de 1974, Pilar Ramírez Vega, de 33 años, secretaria del embajador de Cuba en Lima, Perú, resultó gravemente herida y recibió quemaduras a causa de un artefacto explosivo oculto dentro de un libro enviado por correo a nuestra sede diplomática en ese país. El terrorista Orlando Bosch Ávila admitió poco después haber enviado paquetes bombas a algunas embajadas de Cuba en América Latina y Europa.

 

El 22 de abril de 1976, alrededor de las cuatro y cuarenta de la tarde, cuando los niños de los funcionarios cubanos estaban a punto de regresar de la escuela, la explosión de una bomba colocada por terroristas en la Embajada de Cuba en Lisboa, Portugal, causó la muerte de Adriana Corcho Calleja, de 35 años y Efrén Monteagudo Rodríguez, de 33.

 

El 6 de octubre de ese mismo año tuvo lugar el Crimen de Barbados. Una aeronave civil cubana fue saboteada en pleno vuelo por dos mercenarios. En el avión viajaban 57 cubanos, de ellos, 12 eran mujeres (6 aeromozas, 4 atletas y 2 funcionarias). Todos murieron. Los responsables de este abominable crimen fueron Luis Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila.

 

En 1981, durante la introducción clandestina en Cuba del virus del dengue hemorrágico, que afectó a más de 350 mil cubanos, murieron 158 personas, entre ellas 32 mujeres.

 

El 19 de abril de 1984, terroristas al servicio del gobierno de Estados Unidos perpetraron un atentado dinamitero contra el edificio ocupado por colaboradores civiles cubanos, que prestaban su ayuda internacionalista al pueblo angolano, en la sureña ciudad de Huambo, en la República Popular de Angola. El hecho segó la vida de 14 constructores cubanos y fueron heridas 34 mujeres y 32 hombres.

 

El 12 de julio de 1997 estalló una bomba en el Hotel Nacional donde resultó herida la joven Marisol Vizoso Ramírez, de 21 años. Esta explosión la provocó un mercenario enviado desde Centroamérica por el terrorista Omega 7 .

 

El pueblo cubano, que ha sido objeto de tantos hechos terroristas durante más de 45 años, que ha estado contra toda manifestación de terrorismo, y que no olvida a sus muertos, exige justicia.

 


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