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Autor : Dr. Manuel Hevia Frasquieri
Publicado : 13/02/2014

Pocas semanas después del descalabro de la Operación Patty sería revelado un nuevo plan de atentado contra nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro y el Consejo de Ministros en pleno, auspiciado por los Servicios de Inteligencia de Estados Unidos, a través de elementos vinculados a organizaciones terroristas dentro del país.

 

La nueva operación de los Servicios Especiales del Gobierno de Estados Unidos había sido bautizada  por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) con la clave «Liborio», nombre que para una acción semejante constituía un ultraje al pueblo cubano. Esta  concebía también la tesis criminal de tratar de eliminar de una sola vez a los principales dirigentes  de la Revolución, así como otras  acciones terroristas.

 

José Pujals Mederos había iniciado sus actividades contra la Revolución a mediados de 1960 en la organización terrorista Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR); fue reclutado por la CIA, bajo cuya dirección ejecutó diversas tareas de apoyo a la invasión de Playa Girón.

 

En aquellos días se vincularía también con el  agente  de la CIA Alfredo Izaguirre de la Riva, del que conoció  los planes de la Operación Patty, y otros cabecillas como Antonio Reynold González, coordinador nacional de la organización terrorista Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP) y Antonio Veciana Blanch, jefe militar de esta organización y agente de la CIA.

 

Estos dos últimos le confiaron que tenían pensado hacer un atentado al Primer Ministro Fidel Castro, para lo que contaban con un apartamento en un edificio cercano al Palacio Presidencial, en el que tenían escondidas algunas armas.

 

Otro hombre de la CIA viaja a Washington


A principios del mes de  julio de 1961, ante la proximidad de un viaje a los Estados Unidos, Pujals Mederos  propuso a los cabecillas del MRP comentar sus planes a la CIA para recibir instrucciones, a lo que Reynold  y  Veciana accedieron gustosos.

 

Pujals viajó a Miami a mediados del mes de julio, donde contacto por teléfono con el oficial de la CIA Karl Hetch, quien le instruyó trasladarse a Washington. En este lugar contacto con el propio Hetch y con el oficial Frank Bender, los mismos actores de la frustrada Patty.

 

La declaración brindada por Pujals Mederos a las autoridades cubanas, después de ser detenido en agosto de 1961, reveló la  participación directa de los órganos de inteligencia norteamericanos en el control y aseguramiento logístico de esta macabra conspiración; y el convencimiento de la CIA, de que si era exitosa, acarrearía inevitablemente la invasión militar estadounidense.

 

Durante uno de estos contactos, los oficiales de la CIA le expresaron que 

 

 

[…] habían sufrido un descalabro serio porque la Seguridad cubana había detenido a Alfredo Izaguirre y un grupo importante de hombres […] dijo que evidentemente habían descubierto el plan que habían preparado para el 26 de julio […] que esta información les había llegado de La Habana el día anterior […].


[…] que regresara cuanto antes a Cuba para poner en marcha de inmediato el plan de atentado contra el Primer Ministro Fidel Castro que Veciana estaba preparando […] que dicho plan incluía grandes sabotajes para lo cual ellos mandarían materiales y darían el apoyo que fuera necesario […] que a partir de ese momento ésta era la operación más importante contra Cuba pues de lograrse crearía una inestabilidad tal que provocaría un levantamiento interno tan grande que justificaría la intervención de los marines […]

 


[…] que este plan lo habían denominado Operación Liborio […] le señalaron como tareas principales en Cuba: la ejecución de la Operación Liborio, coordinar la recepción de los materiales para los sabotajes, coordinar su salida del país con Veciana después de realizado el atentado […].

 


El Pueblo Cubano reivindica el nombre de «Liborio»


Después de ingresar ilegalmente en el país, Pujals Mederos transmitió a los cabecillas del MRP las órdenes impartidas por Washington, acordando que la operación debía iniciarse a finales del mes de septiembre, para dar tiempo a la llegada de los medios terroristas desde el exterior y  coordinar todo el plan.

 

La operación contemplaba también  un gran número de acciones terroristas en todo el país, en particular en la capital. Según Pujals «debían comenzar con sabotajes a las tiendas Fin de Siglo, J. Vallés, Sears, Ultra, así como la Papelera Nacional, el Acueducto de la Habana y colocar numerosas bombas en lugares públicos […]».

 

El objetivo central de esta operación lo constituía sin dudas el plan de atentado contra el Comandante en Jefe y toda la dirección revolucionaria que se daría cita el 4 de octubre, en la terraza norte del  Palacio Presidencial, en un acto masivo con motivo del regreso a Cuba del presidente Osvaldo Dorticós Torrado, proveniente de los países socialistas.

 

Un grupo criminal dispararía contra la tribuna de la terraza norte del Palacio Presidencial un proyectil de bazuka y  lanzaría varias granadas desde el apartamento 8A, del octavo piso del edificio situado en Avenida de las Misiones No. 29 en La Habana.

 

Los detalles más importantes de este plan eran desconocidos aún por la Seguridad del Estado en los momentos de la detención de Pujals Mederos, por lo que fue necesario  una ardua y profunda investigación que permitió frustrar los planes del enemigo.

 

Las medidas de vigilancia y protección aplicadas por nuestros trabajadores y población en general, impidieron  los actos terroristas  en los lugares seleccionados por la contrarrevolución.

 

El 29 de septiembre, a las 5 y 55 de la tarde,  fue detenido in fraganti por una trabajadora de la tienda Sears, en el centro de la capital,  un miembro de la organización MRP, cuando colocaba  2 petacas incendiarias  en aquel establecimiento. Posteriormente serían detenidos otros  involucrados.

 

Días después,  el 11 de octubre de 1961,  fue detenido  Reynold González  y ocupados gran cantidad de armas y explosivos. Antonio Veciana lograba huir en una embarcación hacia Estados Unidos, en compañía de su suegra, que aparecía legalmente como ocupante del apartamento que sería utilizado en  el atentado.

 

«Patty» y «Liborio» evidenciaron la continuidad de una política absurda y  demencial  que  conduciría al Gobierno norteamericano, solo unas semanas después, a la Operación Mangosta, en la que la tesis de un «solo golpe» y la búsqueda de nuevos pretextos para una invasión a Cuba, sufrirían un revés mayor aún  frente a  la valentía y firmeza de nuestro pueblo.

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