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Autor : Claudio Pelaez Sordo
Publicado : 12/01/2015

 

«Osvaldo Ramírez, Merejo, Máximo, Laborit y demás compañeros, para que sepan la responsabilidad que tienen delante. El primer lanzamiento consiste en aproximadamente dieciséis mil libras de equipos. Cañones de 57 milímetros, bazookas, trípodes calibre treinta, riflería garand, pistolas, granadas incendiarias y de fragmentación, proyectiles, parque y magazines para los mismos, además dinamita, cápsulas incendiarias, material de sabotaje y equipos de intercomunicación. Dos walkie-talkies y cuatro mandutalkies».

 

Este radiograma es recibido el 2 de enero de 1961 por Osvaldo Ramírez, jefe de las bandas en El Escambray al servicio de la CIA, con detalles del primer lanzamiento de la Operación Silencio, una operación secreta dirigida por la CIA cuyo objetivo era enviar armas por vía aérea a los bandidos, para que apoyaran una futura invasión que se preparaba contra Cuba, que resultó ser la invasión a Playa Girón en abril de 1961.   

Este tipo de acciones no resultaba nada novedoso entre las acciones contra la Revolución Cubana. El primer envío de armas a bandidos que estaban en contra del proceso revolucionario, se produjo el 27 de junio de 1959 en la provincia de Pinar del Río, apenas a cinco meses del triunfo, pero las armas fueron capturadas por unos campesinos de la región y entregadas al Ejército Rebelde. Igual suerte corrió el 26 de enero de 1960, el primer envío de armas a la provincia de Las Villas, zona donde se efectuarían en el año 1961 los principales lanzamientos de armas que formaron parte de la Operación Silencio.

Perro huevero aunque le quemen el hocico... Y así de terca fue la CIA que a pesar del fracaso de estos envíos no vaciló en cumplir su objetivo en un año que inició con la decisión radical del presidente Eisenhower de romper las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos el 3 de enero de 1961. En este año también sucedió el cambio de gobierno en la Casa Blanca al asumir la presidencia el 20 de enero John F. Kennedy, quien  ratificó los planes de la CIA contra Cuba, pues aprobó continuar con los sobrevuelos para los propósitos pactados.

Tres días después de la ruptura, el 6 de enero de 1961, se realizó el primer descargue que formaba parte de la Operación Silencio cuando un avión C-47 dejó caer unos veinte paracaídas que llevaban en sus huacales 3 bazucas, 2 morteros de 60 mm, un cañón de 57 mm, 60 fusiles Springfield, 6 subametralladoras Thompson, 5 fusiles automáticos Browning (todo el armamento de fabricación estadounidense) y equipamiento menor como granadas, radios portátiles, mochilas con medicinas.

El destino final de este primer envío lo notificó el radiograma de Osvaldo Ramírez quien señaló al día siguiente:

«Situación ha variado. Intentan cercarnos. Todos paquetes Operación Silencio cayeron enemigo. Enemigo prepara ofensiva con miles de milicianos. Parece todo se perderá. Incluso la vida. Comandante Osvaldo Ramírez».

 

Mal comienzo el de la operación, pero continuó. Todavía quedaban cinco lanzamientos programados por la CIA, que no calculó que el mayor despliegue de las milicias revolucionarias para combatir a las bandas de alzados se encontraba en El Escambray.

Exactamente un mes después, el 6 de febrero, sucedió el segundo lanzamiento con 30 paracaídas en la zona de Santa Lucía, Cabaiguán. Durante el mes de febrero se realizaron dos más. El tercero se realizó en la zona de El Naranjo, Fomento, el 13 de febrero de 1961 y el cuarto en La Sierrita, entre el Circuito Sur y San Blas el 17 de febrero de 1961. Mientras que el cuarto y el quinto se realizaron el mismo día 4 de marzo, uno en El Mamey, Escambray, y el otro en Charco Azul, Trinidad, al parecer en un intento desesperado por finalizar con la operación que lejos de armar a los bandidos que apoyarían la agresión militar en abril de 1961, más bien le ofreció  armamentos a las mal pertrechadas, pero bien organizadas milicias cubanas que derrotaron a los agresores en Bahía de Cochinos pues la mayoría de los cargamentos enviados fueron incautados por las fuerzas revolucionarias que se encontraban operando en las montañas del Escambray.

La primera derrota del imperialismo yanqui en América Latina empezó a gestarse desde que la CIA fracasó en sus acciones por armar a sus bandidos. Solo que fue el 19 de abril de 1961 cuando se percataron de eso.

Bibliografía:

Pedro Etcheverry y Santiago Gutiérrez: Bandidismo. Derrota de la CIA  en Cuba.

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